Empate sin alma de la UD. Lanzarote en una Ciudad Deportiva cada vez más vacía
El equipo rojillo iguala ante el San Fernando en un partido plano y prolonga la desconexión con una afición que pierde interés en el tramo final de la temporada
La UD Lanzarote volvió a tropezar en casa tras empatar ante la UD San Fernando en un partido gris, marcado por el calor y por una grada con una de las peores entradas del curso. El 1-1 final deja una sensación de rutina en dos equipos que no terminan de dar un paso adelante cuando más lo necesitan.
El conjunto visitante se adelantó a la media hora con un cabezazo de Edu Salles, aprovechando una acción a balón parado que volvió a poner en evidencia las dudas defensivas de los rojillos. Hasta ese momento, el encuentro ya se movía en un ritmo bajo, sin continuidad ni profundidad por parte de ninguno de los dos equipos.
La reacción del equipo de Ángel López llegó antes del descanso, cuando Moha Ndiaye firmó el empate en una acción aislada. Fue un impulso más emocional que futbolístico, suficiente para equilibrar el marcador pero insuficiente para cambiar la dinámica de un choque espeso, con pocas ideas en ataque y sin capacidad para generar peligro de forma sostenida.
El reparto de puntos frena las aspiraciones del San Fernando, que pierde una oportunidad de acercarse al liderato, mientras que el Lanzarote sigue instalado en una zona sin objetivos tangibles. La temporada se le está haciendo larga a un equipo que ha ido perdiendo frescura con el paso de las jornadas.
Pero la señal más preocupante se vivió fuera del terreno de juego. La escasa afluencia en la Ciudad Deportiva refleja un distanciamiento evidente entre el equipo y su afición. El juego plano y la falta de alicientes han ido apagando el interés de una grada que en otros momentos fue uno de los grandes motores del club.
El Lanzarote encara el tramo final con más dudas que certezas. Más allá de los resultados, el desafío inmediato pasa por recuperar sensaciones y reactivar a una afición que necesita volver a sentirse parte de algo reconocible. Sin ese impulso desde la grada, el próximo curso corre el riesgo de arrancar con la misma inercia apagada que está marcando el final del actual.
